Segunda ola: La falta de credibilidad de los políticos, la saturación del sistema sanitario y la alarmante carencia de testeos

Por Pablo Portaluppi

En las últimas horas creció la discusión sobre el nivel de ocupación de camas por personas contagiadas de coronavirus en el ya famoso AMBA, ese neologismo que abarca la Capital Federal y los partidos del Gran Buenos Aires. Las principales medidas del Gobierno parecen apuntar allí. Pero aunque sea el área más poblada del país, más allá de sus límites, la vida también existe. Y como allí, suceden cosas que merecen ser contadas.

La Regional de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva correspondiente a CABA y Gran Buenos Aires publicó los resultados de un muestreo realizado el 10 de abril, en el cual participaron 53 instituciones, de las cuales 22 son públicas y 31 privadas, sobre el nivel de ocupación de camas UTI.

Los datos fueron contundentes. En relación al sector público, sobre un total de 395 camas relevadas, se observó una tasa de ocupación del 93%. Y en cuanto al sector privado, en relación a 651 camas, la incidencia fue similar: 94%. Níveles demasiado altos para el comienzo del otoño, con una campaña de vacunación que avanza a pasos más lentos de lo que se esperaba y con una sociedad cansada y con las defensas bajas.

Como no existe una denominación para el resto de la provincia de Buenos Aires, donde viven nada menos que 5 millones de personas, se hace necesario recorrer el espinel de sólo algunas ciudades para saber lo que allí ocurre, tema del que este medio ya se ocupó, revelando vacunatorios vip en Mar del Plata y Mar Chiquita, o informando acerca del nivel de vacunación en distritos como Chacabuco, Balcarce, Tres Arroyos, Coronel Dorrego y Ayacucho, entre otras.

Mar del Plata, Bahía Blanca, Olavarría, Balcarce y Tandil

De acuerdo a la Sala de Situación del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, General Pueyrredón registra al 10 de abril 49210 casos de coronavirus desde que comenzó la pandemia. Sin embargo, con el último reporte municipal que informó 247 nuevas personas infectadas, la cifra es ostensiblemente menor: 47.981, es decir, 1229 contagios menos. A esta altura, la brecha resulta sencillamente inexplicable.

Nadie sabe si es responsabilidad del SISA, por las demoras en las cargas, o del Gobierno local de Guillermo Montenegro. Lo cierto es que en las últimas 3 jornadas, los casos correspondientes al distrito ingresados a la web provincial superaron ampliamente los 300 diarios. Pero el parte comunal informó bastante menos: 225, 264 y 247. Como ya se dijera insistentemente desde este espacio, si bien los casos existen y no se pueden ocultar por su impacto en el sistema sanitario, no deja de llamar la atención este desfasaje. No es lo mismo informar 250 que 310. El impacto es otro.

Y mucho más en el actual contexto, donde las autoridades políticas, erosionadas en su credibilidad por el largo encierro de 2020 y por la brutal crisis económica, están apelando a la responsabilidad y a los cuidados de una sociedad fatigada, despreocupada y por momentos, descuidada. Tal vez, si se pretende generar conciencia, no sea el subregistro de casos el mejor camino. Aparte, deja abierta la posibilidad que, si la brecha se debe a demoras en las cargas del SISA, un día los casos aparezcan todos juntos.

Tal fue el caso de Bahía Blanca, donde no se reportaron casos los días sábado y domingo correspondientes a la última semana santa, y el martes siguiente se informaron 402, una cifra nunca vista en la ciudad. Pero con la salvedad que era el acumulado de 3 días. Siguiendo con la ciudad del sur bonaerense, ocurre allí lo inverso a lo que ocurre en Mar del Plata: según los partes diarios municipales, los contagios totalizan 17469, mientras que la Sala de Situación bonaerense registra menos: 16494. Insólito.

Según el reporte municipal bahiense, la terapia intensiva para COVID-19 alcanzó el lunes pasado una ocupación superior al 90 %, con 40 hospitales al límite de su capacidad. Pero en la útima jornada se registró una ocupación del 57%. En tanto, la administración local del Intendente Héctor Gay, de Juntos por el Cambio, se mostró favorable a aplicar todas las restricciones decididas por el Gobierno Nacional.

Respecto a la saturación del sistema sanitario en Mar del Plata, la información clara y precisa brilla por su ausencia. “Los casos reportados no se corresponden con el nivel de camas ocupadas”, advierte preocupado el Director de la Escuela de Medicina de Mar del Plata, Dr. Adrián Alasino.

En la turbulenta semana que pasó, una de las más importantes clínicas de la ciudad informó a través de un cartel pegado en su entrada y luego con un comunicado que se encontraban con una ocupación de camas “casi plena” por el reciente aumento de casos de coronavirus y reconocieron que se vive una situación “altamente preocupante” por la llegada al país de la segunda ola.

Luego de ello, tanto las autoridades locales, a través de la Secretaria de Salud Viviana Bernabei, como las provinciales, con la representación del Director de Zona Sanitaria VIII, Gastón Vargas, firmaron en conjunto una carta dirigida a los sanatorios y establecimientos privados de la ciudad para insistir en la necesidad de “aunar esfuerzos” con el “fin de evitar un colapso” sanitario en el distrito.

Pero un informe recientemente publicado por el diario “La Capital” da cuenta que en siete días creció un 80% la internación de pacientes con Covid-19 en las clínicas privadas y la demanda de camas de terapia intensiva subió un 30%”. La mayoría de las instituciones privadas tiene completa la ocupación de camas tanto en las salas generales como de terapia intensiva. Lo curioso es que dos de ellos, el Sanatorio Avenida y el cuestionado Hospital Español, no proporcionan datos.

En tanto, en el sector público la situación también es preocupante. En el predio del Hospital Interzonal General de Agudos y el Hospital Modular se incrementó la demanda. Pero además de ello, la tardíamente inaugurada Unidad de Refuerzo Sanitario, que estaba destinada mayormente a atender la demanda del turismo y se abrió recién el 11 de febrero, está actualmente cerrado.

El reconocido infectólogo de la ciudad, Gonzalo Corral, le había anticipado la semana pasada a este medio que “todos los indicadores apuntan a que vamos a tener problemas las próximas semanas. Hay más consultas, mayor tasa de positividad, y más internados”. La realidad la está dando la razón.

Pero además, esta situación se potencia cuando se están por reeditar en Mar del Plata las eternas discusiones del año pasado entre Provincia y Municipio sobre el sistema de fases. De acuerdo al criterio establecido por el Decreto Nacional 4/2021, se considera de riesgo epidemiológico alto el distrito donde el cociente entre el número de casos confirmados acumulados en los últimos 14 días y el número de casos confirmados acumulados en los 14 días previos, sea superior a 1,20. En General Pueyrredón ese resultado es de 1,40.

El dato no es menor. De acuerdo a estos parámetros, la ciudad debería ubicarse en los próximos días en las localidades donde aplican todas las últimas medidas tomadas por el Gobierno Nacional, como la prohibición de circular entre las 23 y las 6, la reducción de aforos en gimnasios y práctica de deportes bajo techo, la suspensión de reuniones sociales, y el cierre de la gastronomía a las 23. Además, ubicaría a Mar del Plata en la tan mentada Fase 3 bonaerense, donde la administración de Axel Kicillof agregó el cierre de todos los comercios a las 20, y dejó abierta la posibilidad de endurecer aún más las restricciones, como incrementar a 10 horas la prohibición de circular y la suspensión temporaria de las clases presenciales.

Con los últimos indicadores locales, la discusión se torna muy sensible. La pobreza trepó al 42 %, y la temporada fue quizá la más floja de la historia. Pero la realidad epidemiológica también preocupa.

Debido a tal situación, distintos municipios del interior han decidido retrocerer a la nueva Fase 3 bonaerense. Tales son los casos de Tandil, Balcarce, y Olavarría, los tres gobernados por la oposición. En esta última ciudad, la Secretaría de Salud informó el pasado sábado que, tras enviar muestras al Hospital “Dr. Ricardo Gutiérrez” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se detectaron contagios de Covid-19 con las variantes 501Y.V1 (Reino Unido) y 501Y.V3 (Manaos).

Una pandemia no se combate desde los hospitales”, afirma el citado Adríán Alasino. Y agrega: “Suena increíble que en una ciudad como Olavarría, de 70.000 habitantes, ya hayan descubierto la circulación de las nuevas cepas, y en Mar del Plata aún no. No tenemos información certera, no sabemos qué cepas circulan en la ciudad. Necesitamos con urgencia saber y conocerlo”. Ante la falta de credibilidad de las autoridades políticas, son los médicos los que tienen que alzar la voz, aunque a veces exageren.

Todo esto ocurre cuando en las últimas horas representantes de los subsectores de la salud privado, público y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires advirtieron que “están cerca de llegar al límite por el repentino avance que muestra la segunda ola del coronavirus”, reconociendo que la alarmante situación debe controlarse con “urgencia”.

“Hacemos un llamado a la solidaridad y a la responsabilidad de toda la sociedad, para respetar los cuidados necesarios, reducir al máximo las salidas y el contacto con otras personas. Medidas efectivas y cumplimiento masivo es el único camino para controlar la situación, antes que sea tarde“, exigieron.

Y paralelamente, la Federación de Cámaras de Emergencias Médicas y Medicina Domiciliara (FEM) emitió en las últimas horas un comunicado en el cual aseguran que “está muy difícil para un servicio de emergencia hoy conseguir un lugar (para internación) en algún sanatorio, hospital público o privado” para pacientes Covid 19 y “estamos tardando 8 ó 10 horas en conseguir una cama” incluso para traslados programados “porque el sistema se está saturando”.

La falta de testeos

Las declaraciones alarmistas de los funcionarios bonaerenses de Salud habían comenzado en los días previos a la Semana Santa. “Estamos en una situación gravísima. El año pasado, cuando el sistema de salud estuvo más estresado, teníamos menos casos en provincia”, había dicho Enio García, Jefe de Asesores del Ministerio de Salud bonaerense. Por otro lado, el Ministro Daniel Gollan advirtió: “Esta progresión explosiva pone en riesgo la capacidad de repuesta del sistema “. Por último, fue el turno del Viceministro Nicolás Kreplak: “Hay que empezar a volver a quedarse en casa”En vez de ello, tal vez se hora de comenzar a testear más y mejor.

En todo el territorio bonaerense se realizaron, al 10 de abril, desde el comienzo de la pandemia, 2.827.820 hisopados, y un acumulado de 1.072.781 contagios. Es decir, una positividad del 38%.

Algunos datos de distintos Municipios. En La Matanza, con 1.800.000 habitantes, se hicieron apenas 254.234 testeos, con 97.022 casos positivos (38%); Lomas de Zamora, 116.069 hisopados y 38.412 infectados (33%); La Plata, 108.979 y 42.345 (38%); Quilmes, 114.818 y 51.606 (45%); Bahía Blanca, 29959 y 17000 (56%); Mar del Plata, 100.530 testeos y 49.210 casos (49%).

La OMS recomienda una tasa de positividad no mayor al 10%. El problema quizá no sean tanto los porcentuales, sino que evidencia, a más de un año de la pandemia, y con la segunda ola encima, que se sigue testeando muy poco.

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