La temporada de la improvisación, Parte 2: Sin respuestas ante el rebrote de covid

Por Pablo Portaluppi

Ya se dijo desde este espacio el pasado 16 de noviembre:

“La eventual combinación de cuatro factores genera preocupación entre los profesionales y trabajadores de la salud en Mar del Plata de cara a la temporada estival con el coronavirus lejos de estar dominado: la llegada masiva de turistas, el hartazgo y la desobediencia social que se hacen evidente desde hace meses a partir de la temprana aplicación de la cuarentena, la poca o nula propensión de las autoridades tanto municipales como provinciales a controlar, y los confusos mensajes acerca de las vacunas: “El escenario se presenta complicado. Están dadas todas las condiciones para un rebrote fuerte. Es lo que decimos en voz baja desde el sector de Salud”, avisan desde la Escuela de Medicina de la ciudad. Aunque de manera oficial pronostican una segunda ola de contagios para fines de febrero, por lo bajo temen que ocurra mucho antes”.

Finalmente, lo que se temía sucedió. Dos de las más importantes clínicas de la ciudad comenzaron a avisar lo que puede ocurrir en el corto plazo. Primero fue la 25 de Mayo, que mediante un comunicado advirtió que “está suspendida la internación de pacientes con sospecha o confirmados de Covid-19 por saturación”. Luego se sumó la Pueyrredón, que en un cartel reza textual: “No hay camas disponibles para internación”.

Ante esta situación, la Federación de Clínicas, Sanatorios, Hospitales y Otros Establecimientos de la Provincia de Buenos Aires (Fecliba), advirtió hoy que se duplicó la ocupación de camas en Mar del Plata en los últimos 10 días. El preocupante escenario lo confirma un dato duro: el 10 de diciembre, había ocupadas en la ciudad 9 camas de terapia con enfermos covid, mientras que para el 6 de enero, la ocupación ya llegó a 27. Es decir, en menos de 30 días, se triplicó la saturación. “Una pandemia no se combate desde los hospitales”, suele decir el Dr. Adrián Alasino, Director de la Escuela de Medicina de la ciudad.

El contexto es delicado. Después que se registraran 13.790nuevos casos positivos de COVID-19, la cifra más alta de contagios desde el 20 de octubre, luego de un año agotador, y con una economía exhausta, el presidente Alberto Fernández, cuya credibilidad se encuentra altamente erosionadales propuso a los gobernadores imponer restricciones nocturnas a la circulación, en principio, de 23 a 6, para combatir la suba de casos de coronavirusque se registra desde las últimas semanas en todo el país.

Además, de limitar la nocturnidad, el Gobierno les propuso a los jefes provinciales que se acoten los viajes al exterior; que se exija la realización de test PCR en el momento que alguien llega a cualquier provincia por vía aérea; que se acote a 10 el número de personas en reuniones; y que se restrinja nuevamente el uso de transporte público para trabajadores esenciales.

El subregistro de contagios que vive el país tiene en Mar del Plata un inmejorable ejemplo. La Sala de Situación del Ministerio de Salud bonaerense reportaba a las 19 hs del día 4 de enero, un total acumulado de 32.331 contagios en la ciudad, mientras que exactamente 24 horas después, la cifra ascendió a 32.785. Es decir, 454 nuevos casos en 24 horas. Mientras que el parte municipal informó 287 personas infectadas, además de totalizar 31.911 contagios, lo que representa una diferencia de 874.  

Y tal como lo muestra la foto, entre el martes 5 y el miércoles 6, ingresaron 461: el total acumulado a las 19:10 hs es de 33.246 contagios desde marzo. Los partes municipales continúan informando menos personas infectadas: en la última jornada, reportó 324 con un total confirmados de 32.235. Es decir que la diferencia con lo que registra la provincia ya llegó a 1.000 contagios, una cifra nunca antes alcanzada.

Así mismo, un estudio realizado por la Escuela de Medicina de Mar del Plata se refirió a dicha falencia en el manejo de la pandemia, tanto a nivel local como nacional, además de subrayar la falta de testeos: “En los últimos 14 días el promedio de casos diagnosticados por criterio clínico-epidemiológico (CCE) fue del 12%. Sin embargo, considerando el alto porcentaje de circulación comunitaria y bajo nivel de testeo, es probable que este porcentaje esté subregistrado, y que la mayoría de personas que cumplen con alguno de estos criterios no consulten o no se ingresen al sistema”. Desde el 23 de diciembre hasta el 5 de enero, apenas se hicieron menos de 7.000 testeos en la ciudad, pasando de 53.930 a 60.685. Es decir, un promedio de 482 hisopados diarios. Muy pocos para un momento de rebrote, y con una población estimada en 800.000 habitantes, a los que se suma la presencia de turistas.

Conviene repasar en detalle la evolución de los casos en Mar del Plata: entre el 13 y el 19 de diciembre, fueron 975, mientras que entre el 20 y el 26 del mismo mes, se registraron 1.343. Así mismo, para la semana comprendida entre el 27 de diciembre y el 2 de enero, se reportaron 1.736. Es decir, que el crecimiento de contagios entre la semana culminada el 19 de diciembre y la correspondiente al 2 de enero, fue de casi el 80%. En menos de un mes.

La política también se entremezcla. Hace apenas dos días, el Presidente Alberto Fernández dijo en la propia Mar del Plata que “estamos en una ciudad donde los casos crecen de modo más que preocupante”. El dato relevante no fue ese, sino que lo sostuvo compartiendo escenario con la titular de ANSES, Fernanda Raverta, contrincante en las últimas elecciones en el distrito del actual Intendente Guillermo Montenegro y futura aspirante al cargo por el Frente de Todos.

En las últimas horas, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, mantuvo una reunión con los intendentes de los municipios de la Costa en la que definieron, por el momento,no tomar decisiones debido al aumento de casos de coronavirus, y hacer cumplir en una forma más estricta los protocolos vigentes que se diseñaron en los meses previos al comienzo de la temporada. Que, por otro lado, desde este espacio se afirmó que muchos de ellos eran “incumplibles”.

Pero las contradicciones continúan. Apenas 24 horas después, se estaría por decidir el “toque sanitario”. Por su parte, el lunes 19 de octubre de 2020, el Gobernador Kicillof visitó Mar del Plata y anunció formalmente el comienzo de la temporada. Allí dijo que los turistas tendrán que convivir con protocolos en las playas, los hoteles, los restaurantes y los espacios públicos. Además, deberán bajarse a sus celulares, sólo aquellos que transiten por territorio bonaerense, una aplicación llamada Cuidar Verano, que servirá para gestionar el permiso para ingresar a los municipios de la costa, donde deberán cargar cuántos días permanecerán, la localidad en donde estarán, con qué personas viajarán y en dónde se alojarán.

Respecto a los balnearios, en las carpas, las condiciones son las habituales, con un máximo de 6 personas por unidad, mientras que en las sombrillas será de 4. Y la utilización de la pileta se fijó mediante turnos de 20 minutos que deberán ser solicitados en la administración, con un aforo del 30%. Así mismo, para circular por el balneario es obligatorio el barbijo mientras que en las carpas o sombrillas no. Salvo esto último, lo anterior directamente no se cumple.

Otra de las disposiciones oficiales es que los turistas no tienen que hacerse un testeo previo para ingresar a las localidades y en el caso de que se contagien de coronavirus, deberán volverse a sus domicilios, siempre y cuando sean asintomáticos o tengan un buen estado de salud. Si no tienen medios para regresar, serán derivados a centros especiales de aislamiento que se montarán en los municipios. “Esto es incumplible. Cómo le vas a decir a una persona que se siente bien que deberá quedarse aislado en un hotel habiendo pagando una estadía de vacaciones. Y además cómo hacés para controlarlo. Esa persona sigue su vida y anda contagiando por todos lados”, asevera Adrian Alasino.

Para una ciudad tan necesitada del turismo, la decisión de aplicar un toque de queda es casi un golpe letal para ciertos rubros, como la gastronomía, que permaneció absurdamente cerrada entre el 20 de marzo y el 3 de julio, con apenas 49 casos de covid en Mar del Plata. Lo que expone en tal caso esta situación es la histórica dependencia que muestra el distrito con el turismo, cuando posee un potencial industrial para no tener que depender enteramente de la actividad turística.

En un contexto marcado por un rebrote que no se esperaba hasta marzo, las confusas declaraciones del Presidente Fernández que se vienen dando desde agosto respecto a las vacunas poco ayudan y solo representan un gran aporte a la confusión general. Descartada la de Pfizer y con la de Astrazeneca envuelta en algunas dudas y demorada hasta al menos marzo de 2021, la Sputnik-V fue para el gobierno kirchnerista lo más parecido a una bala de plata. Pero hay más dudas que certezas.

Los ensayos clínicos de fase 1 y 2 de la vacuna rusa se completaron el 1 de agosto de 2020. Según la propia información oficial rusa, “todos los voluntarios toleraron bien las pruebas, no se registraron efectos adversos graves o inesperados. La vacuna indujo la formación de una alta respuesta inmune celular y de anticuerpos. Ningún participante en el ensayo clínico actual ha contraído el coronavirus después de la administración de la vacuna. La alta eficacia de la vacuna se confirmó mediante pruebas de alta precisión para anticuerpos en el suero sanguíneo de voluntarios”.

Pero poco se dice de la tan mentada fase 3. Sólo que “el 25 de agosto de 2020 se iniciaron ensayos clínicos posteriores al registro de la vacuna Sputnik V en los que participaron más de 40 mil personas en Rusia y Bielorrusia. Varios países también se unirán a la investigación, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, India, Venezuela, Egipto y Brasil. La vacuna recibió el certificado de registro del Ministerio de Salud de Rusia el 11 de agosto y, de acuerdo con las reglas adoptadas durante la pandemia, puede ser empleada para vacunar a la población en Rusia. Está previsto aumentar la producción de la vacuna en Rusia y en todo el mundo”Pero los datos actuales brillan por su ausencia.

Los números son preocupantes, aún comparándolos con la última temporada europea, donde el viejo continente empezó el verano con una baja cifra de contagios. Según información recogida el 14 de agosto por la Universidad Johns Hopkins, en la semana previa se habían reportado en Alemania 7.242 nuevas infecciones; 12.786 en Francia; 5.804 casos en Reino Unido; 4.941 en Países Bajos y 4.175 en Bélgica. Es decir, que aún Francia, el país con más casos, tuvo un promedio diario de 1065.

Argentina, con el verano ya comenzado y con temperaturas más elevadas que las europeas, tiene 13 veces más de contagios por día que el país galo.

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@portaluppipablo

 

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