Mar del Plata, emblema de un país que se debate entre la pobreza, la desocupación y el coronavirus

Por Pablo Portaluppi

Con la tasa de desocupación más alta del país, y con un nivel exponencial de contagios de coronavirus, Mar del Plata, la quinta ciudad más poblada de la Argentina, se ha transformado en lo más parecido a una bomba de tiempo, además de convertirse involuntariamente en un paradigma de las nefastas consecuencias de la temprana aplicación de la cuarentena en todo el país.

Para calibrar en su justa dimensión el impacto del desempleo en la ciudad basta repasar los guarismos de 2020: el 26 de marzo, el INDEC informaba que un 11,9% de marplatenses se encontraba sin trabajo durante el último trimestre de 2019, mientras que el 23 de junio, se afirmaba que la tasa había descendido al 10,4%, a pesar del Aislamiento y la pandemia. Y respecto a los meses de abril, mayo y junio, se informó que la desocupación en Mar del Plata había trepado al 26%, una cifra nunca antes vista y que se traduce en casi 90.000 personas con problemas de empleo.

No conforme con ello, en las últimas horas el Instituto estadístico dio a conocer los índices de pobreza, que alcanzó en Mar del Plata un 38%, además de sufrir un 12% de indigencia, que la convierte de este modo en la cuarta ciudad del país con más indigentes, detrás de Resistencia, Gran Buenos Aires, y Rosario. Los datos corresponden al primer semestre de 2020. En todo el país, la pobreza trepó al 40,9%.

El porcentaje significa que en la ciudad hay 249.997 pobres y 76.938 indigentes, lo que implica un incremento de 14 puntos porcentuales en relación a las cifras de pobreza del segundo semestre del año pasado, donde Mar del Plata registraba 157.734 pobres (24,8%) y 41.164 indigentes (6,5%).

El contexto no puede ser peor. A la par de la grave crisis económica, los casos de covid no paran de subir en la ciudad, donde la pandemia prácticamente se descontroló, producto de la misma dinámica de la enfermedad y de la falta de políticas de prevención. Mientras que entre el 12 de marzo y el 30 de junio hubo apenas 49 personas contagiadas, en julio la curva comenzó a ascender para llegar a 773 casos, y en agosto se registraron 2883 casos. Pero entre el 1 y el 30 de septiembre hubo 9157 contagios, lo que implica respecto al mes anterior un incremento de más del 200%, además de representar el 70% del total.

En rigor de verdad, los casos son mayores. De acuerdo a la Sala de Situación del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires había acumulados según el último corte de información, más de 13.638 contagios. Es decir, una diferencia de más de 700 en relación a los 12.800 informados por la Municipalidad en el último reporte. Y según pudo saber este medio, desde el último viernes el Hospital Regional no envía los resultados de las muestras de hisopados que procesa por un problema con el sistema, lo que implicará una suba aún mayor de casos una vez que esos datos ingresen al SISA.

Cabe recordar que hace 15 días, el prestigioso Instituto Nacional de Epidemiología (INE), “Dr. Juan H. Jara” informó que “debido al crecimiento sostenido de casos de Covid-19, no procesará muestras de pacientes ambulatorios derivada por efectores de salud privados ya que se resolvió priorizar la recepción de muestras de pacientes internados y/o personal esencial (personal de salud, Fuerzas de Seguridad Armadas y personas que brinden asistencia a personas mayores)”. De acuerdo a un relevamiento hecho por este medio, los resultados de los hisopados, al menos en el sector público, tienen una demora de 7 días.

El distrito gobernado por el ex juez federal Guillermo Montenegro es un fiel ejemplo de las consecuencias que produjo la temprana aplicación de la cuarentena, y la posterior tozudez de algunos dirigentes en demorar la apertura de comercios y de la gastronomía. Los bares y restaurantes permanecieron absurdamente cerrados entre el 16 de marzo y el 3 de julio, cuando Mar del Plata totalizaba muy pocos casos de la nueva enfermedad. Y en momentos en que comenzó la escalada de contagios, junto con el hartazgo de la gente y las penurias económicas, no sólo se decidió la apertura de la gastronomía sino también de los gimnasios y los natatorios. Allí comenzó a desdibujarse la gestión de Montenegro.

Luego de una gran inacción, de no aplicar una política sanitaria definida, y de quedar atrapado por el rígido sistema de fases diseñado por la Provincia, el Gobierno comunal decidió desde el 29 de agosto el retroceso a Fase 3 del Aislamiento de acuerdo a la normativa bonaerense, etapa en la que aún permanece, y se debió cerrar casi todo lo que se había abierto. Pero la presión por abrir se hace cada vez más insostenible. Y también ocurren presiones en sentido contrario. Dicho escenario se torna posible en parte debido a la falta de rumbo claro por parte de la administración local, a la falta de apoyo estatal, y a la asfixia económica que muchos sectores vienen sufriendo desde hace 6 meses.

Es evidente que nadie quiere pagar el costo político por un eventual retroceso. Por un lado, tanto Montenegro como algunos de sus más empinados colaboradores, como el Coordinador de Gabinete Alejandro Rabinovich, cuestionan públicamente el sistema de fases provincial y piden un tratamiento especial para Mar del Plata habida cuenta del alto desempleo, solicitando la apertura parcial de la gastronomía y los comercios.

Por otro, importantes funcionarios de la administración de Axel Kicillof “sugieren”, aunque sin decirlo abiertamente, un regreso a “Fase 1” durante 15 a 20 días, para bajar la circulación del virus. El jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, confirmó que General Pueyrredón fue este fin de semana el distrito con mayor cifra de nuevos casos de coronavirus de toda la Provincia, recomendando limitar lo más posible la circulación para llegar en “mejores condiciones” a la temporada 2021.

Por su parte, el Ministro de Salud, Daniel Gollán, había asegurado que “hemos dicho en reiteradas oportunidades lo que pasa hoy, por ejemplo, en Mar del Plata. Si se hiciera un esfuerzo muy grande de unas tres semanas, podrían tener una perspectiva para el verano mucho mejor”.

En tanto, la subsecretaria de Gestión de la Información, Educación Permanente y Fiscalización Sanitaria de la Provincia de Buenos Aires, Leticia Ceriani, advirtió que en base a los últimos indicadores epidemiológicos de General Pueyrredón, “si hoy estuviéramos en temporada, Mar del Plata no podría recibir turistas”.

Para finalizar, en las últimas horas el jefe de asesores del Ministerio de Salud bonaerense, Enio García, afirmó que “Mar del Plata no puede pensar en la temporada si no se actúa ahora para bajar los casos”.  Y agregó: Un municipio que no logró controlar todavía el brote, como Mar del Plata, que tuvo en los últimos días muchos casos, es el municipio bonaerense con más casos, superando a La Matanza, ¿cómo va a pensar en temporada de verano si no se actúa ahora para bajar los casos?”. Y pidió “hacer consensos con algunos sectores, para cerrar alguna actividad 15 o 20 días para ayudar a salvar el verano”.

Pero lo que se pudo observar en las últimas horas en la ciudad es una apertura “de facto”, lo que representa en los hechos una ruptura del contrato social. Tanto los bares y los restaurantes, como los gimnasios y los shoppings han decidido abrir sus puertas a pesar de las restricciones que impone la Fase 3. Ante esta situación, el gobierno local no hará nada por impedirlo: “No perseguiremos al que quiera trabajar”, dijeron desde el Municipio. Un regreso a Fase 1 parece de imposible cumplimiento.

La situación se vuelve aún más complicada a partir de las graves advertencias que se hacen desde algunos efectores de salud. Desde la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva de Mar del Plata manifestaron que la situación epidemiológica continúa siendo muy delicada: “No hay camas y los números no bajan”, afirmó la doctora Roxana López. Y agregó: “Tenemos gente que hace 20 días está internada y se siguen sumando casos”.

En la misma línea se manifestó el Dr. Julio Tuseddo, ex director del CEMA: “La cantidad de casos no desciende y los sistemas de salud están prácticamente saturados”. Y explicó las proyecciones estadísticas que denotan un escenario complicado para Mar del Plata: “De 100 personas con Covid, el 5% requieren terapia intensiva. Si tenemos 30 días de 300 casos, van a ser 450 enfermos que van a requerir terapia intensiva con un promedio de 12 días de internación. Si hacemos esa proyección, en 30 días vamos a necesitar 5400 días/cama de terapia intensiva y hoy la ciudad tiene 110 camas, lo que sería entre 3000 y 3300 días/cama. Tenemos un déficit muy importante”.

Por su parte, el Médico Infectólogo Gonzalo Corral aseveró que pese a las restricciones de la fase 3, “lamentablemente no se modificó mucho la situación sanitaria” con respecto al elevado nivel de ocupación de camas: “Tanto en el hospital (N de la R: el profesional trabaja en el Regional) como en la clínica donde me encuentro estamos con un porcentaje altísimo de ocupación de las camas que específicamente están destinadas para esos pacientes”.

También desde el Centro Médico Mar del Plata señalaron el alarmante escenario, asegurando que el sistema sanitario de la ciudad está “muy cerca de llegar al límite” de su capacidad operativa: “La atención de salud es integral. El sistema de salud, tanto en el público como privado, tiene un límite en la capacidad operativa. Y hoy el recurso humano para Covid y también para no Covid tiene un límite de capacidad de atención y se está muy cerca de llegar a ese límite”, afirmó Gustavo Giménez, presidente de la institución.

Por último, el director Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Adrián Alasino, quien ya había advertido que había que restringir aún más la circulación de las personas, cuestionó en las últimas horas al municipio por promover las aperturas: “Si no se hace con una estrategia para salud, veo que va a ser un desastre”.

Es aquí cuando aparece con fuerza los pocos testeos que realiza la Argentina. En las últimas 24 horas se realizaron 25.072 testeos, mientras que desde el inicio de la pandemia se llevaron adelante casi 2 millones de pruebas diagnósticas, lo que equivale a 43.000 muestras por millón de habitantes. La OMS considera que un 13% de positividad es un índice aceptable. Para lograr ello, hay que rastrear y testear más.

Si se compara con otros países de la región, se obtiene una cabal demostración de la baja cantidad de muestras que realiza la Argentina. Al 11 de septiembre, mientras nuestro país había realizado 1.485.790 pruebas médicas, Perú llevaba 3.457.205, Colombia 3.062.852, y Chile 2.719.687. Hasta Venezuela había testeado más que Argentina: 1.824.287.  

Mar del Plata no le escapa a esta situación. Según los registros oficiales del gobierno bonaerense, se hicieron 26.582 testeos desde el inicio de la pandemia, detectándose, como se dijo, 13.638 casos positivos. O sea, una tasa de más de un 50% de positividad. Para una población de aprox. 700.000 habitantes, una cifra irrisoria de hisopados.

Vale decir que los datos oficiales sobre la situación sanitaria no son muy claros. Cada noche, el Municipio informa sobre cantidad de camas ocupadas de Terapia Intensiva tanto de covid como de otras patologías. Pero nada dice sobre la incidencia de ocupación. Se sabe que hay 160 camas UTI en la ciudad, pero el Gobierno no aclara cuántas están operativas debido a la alta cantidad de contagios en los trabajadores de la Salud. Según pudo verificar este medio, en una importante Clínica, hay personas internadas con coronavirus en la propia guardia.

Desde el Hospital Privado de Comunidad, informaron que hay 39 internados, y en la Clínica Colón hay 30. Por su parte, tanto en el Hospital Regional como en el Modular había al menos 88 personas en tratamiento por la nueva enfermedad. De acuerdo a lo que habían manifestado las propias autoridades del nosocomio, “el sistema sanitario está al límite”. Dicho diagnóstico se dijo cuando en el predio había 85 personas internadas.

En rigor de verdad, el Gobierno de Guillermo Montenegro parece sobreactuar la preocupación por la crisis económica. Resultaba más que evidente que los niveles tanto de desocupación como de pobreza iban a subir fuertemente, producto de la temprana cuarentena, del miedo inicial de la dirigencia, y de la propia estructura económica de Mar del Plata.

De hecho, este medio había hecho pública una encuesta relevada durante los últimos días de abril sobre una muestra de 1.660 empleados de distintas industrias y comercios, y canalizado a través de la CGT regional y la CTA de los Trabajadores, que había arrojado resultados contundentes: mientras que el 96,1% de los encuestados afirmó que el aislamiento iba a afectar su economía familiar, casi un 93% aseguró que el desempleo iba a aumentar en la ciudad.   

Una situación en extremo preocupante, de cara a una temporada que se ofrece incierta, y donde habitualmente, según datos oficiales, la demanda sanitaria crece un 200%. Mar del Plata, a todas luces, termina siendo una pequeña muestra de los males que aquejan al país desde hace décadas.

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